Kerry y la familia cubana
Nueva York — El presidente George W. Bush podría ganar el estado de la Florida si, entre otras movidas políticas, la mayoría de los cubanoamericanos deciden votar por él. Aunque esta es la tendencia que re gistra la encuestadora Zogby Interna tional, que le otorga un apoyo a Bush del 79% de esta comunidad, existen muchas posibilidades de que en esta ocasión el presidente no reciba todo el respaldo que obtuvo en el año 2000, cuando más del 80% de los cubanos le dio su voto. En esta oportunidad el presidente podría encontrar varios obstáculos en el camino que él mismo quizás no previó. El pasado mes de mayo el presidente dispuso de nuevas medidas que restringían los viajes de los cubanoame ricanos a la isla, al igual que el envío de remesas familiares. Esta decisión no fue bien recibida por un grupo de votantes cubanos que hasta ahora no se tenía en cuenta: los jóvenes llegados de la isla. Estos cubanos, como todos los que llegan a diario, son la única comunidad latina en los Estados Unidos que es bendecida con una ley migratoria que les permite acogerse a la ciudadanía americana tras cinco años de estancia en el país y, como consecuencia, les da el derecho a votar. O sea, que sólo depende de poco tiempo y voluntad para cambiar el estatus de no votante a lo opuesto. Este grupo, a diferencia de los más veteranos, aboga por una política de intercambio con el pueblo cubano en la que no se afecten las relaciones fami liares. Como respuesta a las iniciativas del presidente, muchos han decidido regis trarse en los colegios electorales para votar por primera vez, algo que no hicieron en el año 2000. Una de las pistas claves que podrían concluir que el presidente se podría ver afectado por el voto de algunos cubanos, fue la salida del director ejecutivo de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), Joe García, quien tras el anun cio de esas medidas decidió dejar a la organización más grande que reúne al exilio cubano y unirse a la Nueva Red Democrática, un grupo que está tratando de expandir las bases del partido demócrata en el país. En entrevista con EL DIARIO/LA PRENSA, García dijo haberse sentido “traicionado” por “una administración que, desafortunadamente, todo lo que ha hecho en los últimos cuatro años en la temática de Cuba es mentira”. “Este señor (Bush) le ha dado mo tivos a la nueva generación cubanoa mericana para convertirse en demócra tas. (Está) imitando los peores aspectos de la política cubana castrista, poner la política sobre la familia... (Hay) muchas cosas importantes en el mundo, pero nada, nada es más importante que mi familia. Y todo el que diga lo contrario es, o muy hipócrita, o un patriota loco”. Este sobresalto de García no es atí pico en el Miami de hoy y John Kerry lo percibió hace mucho. Por eso, tras la suspensión de los viajes a Cuba, Kerry aprovechó la ocasión para atraer a esos cubanos molestos con una frase que no ha parado de repetir: “Yo estoy comprometido a ver el final del régimen de Castro (pero)... el presidente Bush, por el contrario, le ha pedido a los cubanoamericanos que escojan entre el gobierno y sus familias en la isla”. Pero los republicanos consideran que esta decisión del presidente tiene como principal objetivo acabar con el gobier no de Fidel Castro. “(El presidente) no lo hizo para ganar votos sino por cuestión de principios”, dijo la legisladora de origen cubano Ileana Ros-Lehtinen al diario “El Nuevo Herald”, añadiendo que estas medidas que endurecen el embargo daban “nue vo vigor” a la base de votantes de Bush. Kerry, por su parte, no ha dejado de mostrar sus simpatías con el electorado cubano pero ha optado por acercarse a otras comunidades que han crecido en los últimos años en la Florida, cuyo voto sería de gran beneficio para su elección. Actualmente se estima que la población hispana de la Florida aumentó en 477,000 personas, para un total de 3,100,000, desde las elecciones de 2000 cuando el candidato Al Gore recibió un respaldo del 54% de los hispanos no cubanos. Específicamente en el condado Mia mi Dade, donde se reúne una de las comunidades más heterogéneas con 2,3 millones de residentes y en el que se han registrado para estas elecciones un total de 125,000 nuevos votantes, John Kerry tenía hasta ayer una ventaja de 54% sobre el 41% que respalda a Bush. Sin embargo, el presidente sigue confiando que el 79% del apoyo que recibe de los cubanoamericanos lo va a ayudar de la misma forma que lo hizo en el 2000. García considera que el presidente se está confiando mucho en estas cifras y no está teniendo en cuenta a aquellos que podrían “castigarlo” por, entre otras cosas, las medidas dispuestas ha Cuba. "Si votan los mismos cubanos que lo hicieron en el año 2000, digamos que le damos a Bush un 80% y a Kerry entre un 19 y un 20%, estamos hablando de unos 6,000 votos nuevos para Kerry -teniendo en cuenta que Bush ganó la Florida en el 2000 por un margen de sólo 537 votos. Con eso, es suficiente para que gane Kerry”. El ex director de la FNCA, no obs tante, se muestra optimista y asegura creer que es precisamente eso lo que va a pasar. “Pienso que el voto cubanoamericano para Kerry va a llegar casi a un 25%”. De ser así, las posibilidades del pre sidente habrían disminuido considerablemente. La Florida, con sus 27 votos elec torales, es una joya preciada que ambos partidos están cuidando muy bien. En momentos en que el candidato demó crata podría adjudicarse estados claves como Ohío y Pensilvania, al presidente le urge ganar la Florida. Según un estudio del Pew Hispanic Center, para estas elecciones los his panos representarán un 14% de los vo tantes de la Florida. De estos, una gran mayoría cubana respalda al presidente Bush y otra, al senador Kerry. Sin embargo, un número significa tivo de jóvenes cubanos que votarán por primera vez, podrían cambiar el curso de esta elección si deciden votar contra un pre sidente que ha afectado uno de sus tesoros más preciados: la familia cubana.

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